Primero: comprueba que de verdad es la potencia
No todos los cortes por consumo son falta de potencia. Un magnetotérmico envejecido o un cuadro mal repartido dan síntomas idénticos. La comprobación honesta pasa por medir tu consumo real con todo funcionando: si el consumo simultáneo supera lo contratado, es potencia; si no, es el cuadro. Subir potencia sin comprobarlo es pagar más término fijo cada mes para nada.
Los pasos del trámite
1. Revisa qué potencia admite tu instalación: está en tu boletín. Si tiene más de 20 años o no aparece, la comercializadora te pedirá uno nuevo.
2. Si hace falta boletín, un instalador habilitado revisa la instalación y firma el CIE. Nuestra parte se resuelve en 24-48 horas.
3. Pide el cambio a tu comercializadora con el boletín adjunto. Ella lo traslada a la distribuidora, que aplica el cambio en unos días o un par de semanas.
4. La distribuidora cobra derechos por la ampliación en tu factura: es un concepto regulado, no del electricista.
Casos típicos en los que hará falta boletín
No toda subida de potencia obliga a emitir un certificado nuevo. Estas situaciones sí:
- Pisos antiguos con boletín de hace décadas, lo más común en Barcelona
- Cocinas que pasan de gas a eléctrica o inducción
- Instalación de aerotermia o aire acondicionado por conductos
- Punto de carga para coche eléctrico en la plaza de garaje
Cuánta potencia necesitas de verdad
Aquí es donde más dinero se pierde, y en las dos direcciones. Quedarte corto significa convivir con cortes cada vez que coinciden dos aparatos grandes. Pasarte significa pagar de más en el término fijo todos los meses del año, llueva o truene, uses la luz o estés de vacaciones.
La forma honesta de decidirlo es sumar lo que puede coincidir de verdad en el peor momento del día, no todo lo que tienes enchufado. Los grandes consumidores de una vivienda son siempre los mismos: la vitrocerámica o inducción, el horno, el termo eléctrico, la lavadora y la secadora en fase de calor, el aire acondicionado y, si lo tienes, el cargador del coche. El resto (iluminación, televisión, ordenadores, router, pequeño electrodoméstico) suma bastante menos de lo que la gente supone.
Hay un caso que se repite mucho en Barcelona. Pisos que llevan décadas con la potencia mínima porque la cocina era de gas, y que al reformar y poner inducción se quedan cortos de golpe. Ahí la subida no es opcional, y arrastra boletín nuevo porque la cocina necesita su propio circuito.
Bajar la potencia también es una opción
Nadie lo cuenta, pero es la otra mitad del asunto. Si en tu factura no ves cortes nunca y la potencia contratada viene heredada del anterior propietario o de una época en la que tenías más gente en casa, es muy posible que estés pagando de más cada mes sin ninguna contrapartida.
Bajar potencia es un trámite más sencillo que subirla, y no suele requerir boletín nuevo: una instalación apta para más lo es para menos. Antes de tocar nada, mide. Tienes tu consumo real hora a hora en la web de tu distribuidora, y lo que te interesa es cuál ha sido tu pico máximo en las últimas semanas.
El freno es administrativo. Tras una modificación, la normativa impide volver a cambiar la potencia durante doce meses. Así que esta decisión se toma con el dato delante, no por intuición.
El ICP ya no está en el cuadro
Si buscas el interruptor de control de potencia en tu cuadro y no lo encuentras, no te has vuelto loco. Con los contadores digitales, el control de potencia se hace desde el propio contador y ya no hay una pieza física separada en tu cuadro.
Esto tiene una consecuencia práctica que sorprende a mucha gente: cuando te pasas de potencia, el corte lo hace el contador y el rearme puede tardar unos segundos, o exigir que bajes el consumo antes de recuperar el servicio. No es una avería y no hay que llamar a nadie; es el comportamiento normal del equipo.
También significa que la distribuidora conoce tu curva de consumo hora a hora, y tú también: puedes consultarla en su portal. Es la mejor herramienta gratuita que existe para decidir si te sobra o te falta potencia, mucho mejor que cualquier estimación.