No necesitas permiso, solo comunicarlo
La Ley de Propiedad Horizontal es clara: para instalar un punto de carga de uso privado en tu plaza, basta con comunicarlo previamente a la comunidad (al presidente o al administrador). No hace falta votación ni aprobación de la junta. La comunidad puede darse por enterada, y punto.
Nosotros te preparamos el escrito de comunicación y resolvemos las dudas técnicas del administrador si las hay. Es parte del servicio.
Cómo se instala técnicamente
El cargador se conecta a tu propio contador, no al de la comunidad: tú pagas tu consumo y nadie más se ve afectado. Desde tu contador se tiende una línea dedicada hasta la plaza, con sus protecciones propias en un pequeño cuadro.
La instalación se legaliza siempre con su CIE: lo necesitarás para la garantía del cargador, para el seguro y para cualquier ayuda pública. Una instalación de cargador sin legalizar es un problema esperando fecha.
¿Y la potencia? ¿Tendré que ampliar?
No siempre. Los cargadores actuales regulan la potencia de carga y pueden programarse para cargar de noche, cuando la casa consume poco. En el estudio previo calculamos si tu potencia actual da para el coche o si conviene ampliarla, y en ese caso el trámite y el boletín van incluidos en el mismo trabajo.
La pieza que suele resolver el problema sin tocar la potencia contratada es el equilibrador de carga. Es un dispositivo que mide en tiempo real lo que está consumiendo la vivienda y ajusta automáticamente la carga del coche para no superar nunca tu límite. Si alguien pone el horno a media carga, el cargador baja el ritmo solo y vuelve a subirlo cuando la cocina se apaga. Cargas más despacio en esos momentos, pero no te quedas sin luz y no pagas más término fijo todo el año.
Del contador a la plaza: por dónde va el cable
Esta es la parte que decide buena parte del trabajo y del presupuesto, y por eso la miramos siempre antes de dar precio.
En la mayoría de fincas de Barcelona los contadores están centralizados en la planta baja o en el vestíbulo. Desde ahí hasta tu plaza hay que tender una línea propia por zona común, en bandeja o en tubo grapado al techo del garaje. El recorrido puede ser de unos metros o de bastantes según dónde te toque la plaza, y esa distancia es lo que más varía de un presupuesto a otro.
Que el cable pase por zona común no cambia lo dicho sobre permisos. La ley contempla expresamente ese paso para instalaciones de recarga de uso privado. Lo que sí hacemos siempre es acordar el trazado con el administrador, para que quede ordenado y no estorbe a los vecinos que vengan después.
Un consejo que ahorra dinero a la comunidad entera: si sabes de más vecinos interesados, planteadlo a la vez. Dejar preinstalada una canalización común para varias plazas cuesta bastante menos que abrir el mismo recorrido tres veces en tres años.
Qué protecciones exige la normativa
Un punto de carga no es un enchufe reforzado. La ITC-BT-52, que es la instrucción del reglamento dedicada a la recarga de vehículo eléctrico, obliga a una serie de elementos. Deberías reconocerlos en tu presupuesto:
- Línea dedicada desde tu contador, sin compartir circuito con nada más de la vivienda
- Protección diferencial propia para la instalación de recarga
- Protección frente a corrientes continuas de defecto, que los diferenciales convencionales no detectan
- Magnetotérmico dimensionado para la potencia real del punto de carga
- Puesta a tierra verificada, imprescindible en un equipo que vas a manipular con las manos a diario
- Certificado de instalación eléctrica (CIE) tramitado ante Indústria
El error de cargar con un enchufe normal
El cable que viene de serie con casi todos los coches permite enchufarlo a una toma doméstica, y mucha gente empieza así pensando que ya tiene el problema resuelto. Es la instalación que más nos toca reparar después.
El motivo es sencillo: un enchufe doméstico está diseñado para consumos intermitentes, no para entregar corriente de forma continua durante seis, ocho o diez horas seguidas. Ese uso sostenido calienta el mecanismo, degrada los contactos y termina por deformar el plástico. El final típico es un enchufe ennegrecido, y en el peor caso un principio de incendio en un garaje, que es justo donde menos falta hace.
Añade que esa toma casi nunca tiene línea propia ni las protecciones que exige la instrucción, y que una instalación no legalizada te deja fuera de cobertura frente al seguro y frente a la garantía del propio cargador. Cargar así puede sacarte de un apuro un día concreto; como solución permanente no lo es.